El Zeta (Taken with Instagram)

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Futurama (Taken with Instagram)

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J&N @La Cocina (Taken with Instagram)

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Jueves (Part Deux)

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JUEVES

JUEVES

Luis Amaranto Perea.

Perea, un tipo de más de treinta años al que uno no recuerda perder un sprint, es famoso por sus pifias sonadas y por los puntos perdidos por culpa de sus errores garrafales, a menudo cómicos. Es menos conocido por su contundencia al choque y por alto, por su garra en el juego al cruce y su eficacia ante delanteros complicados. Perea es, para el que suscribe, notable por su honradez: nunca le vio jugar un partido a medio gas, ni hacer una mala declaración, ni un feo a un compañero, a la grada, a un rival o un entrenador. Sí le recuerda palabras de cariño inmenso al Atleti, muestras constantes de respeto y paciencia infinita con la afición, cruel e injusta muchas veces, a la que nunca mandó a paseo a pesar de tener sobradas razones para hacerlo. Nos ha fastidiao, pensará el castizo, encima está Perea como para ponerse farruco, no hay tío con más suerte en el mundo que Perea, que ha jugado más de 200 partidos con el Atleti. Puede ser, sí, pero uno recuerda al menos una veintena de jugadores más indignos de llevar la rojiblanca en los últimos años con un comportamiento menos noble, sin mofa de la afición. La nobleza y la honradez, dirá alguno, no son elementos que hagan bueno a un jugador de fútbol por más que hagan respetable a la persona. A estos, decirle que para Perea lo que siempre se ha pedido no es admiración sino precisamente respeto, el mismo respeto que él (y no tantos otros) nos ha mostrado, el respeto al que le faltó la grada propia y que animó a la grada del rival más odiado a reírse de uno de los nuestros por nuestra propia e imperdonable culpa. Que Perea no es Baresi es algo que él mismo subraya en cada entrevista; que el Atleti de Perea no es el de Griffa es algo que cualquier niño de cinco años puede entender con claridad, y además cualquiera de siete puede entender la razón. Si Perea ha jugado tantos partidos con el Atleti no ha sido porque él lo haya impuesto a nadie ni haya lesionado a posta a un compañero en un entrenamiento, sino porque el Club no contó con nadie mejor; sin embargo, se le protesta como si fuera él el responsable último de su propia alineación. Perea jugó siempre con la misma honradez y siempre reconoció con humildad sus enormes limitaciones; por contra el público nunca valoró del todo sus puntos fuertes, la tomó con él y rara vez con aquellos que debieron comprar jugadores de más calidad para ocupar su posición; ¿Es entonces Perea el único que merece la crítica despiadada, o la merece también el público vociferante y desnortado? ARRIBA LUIS AMARANTO! MUCHO PEREA!

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